
Iban dos perros caminando por la calle, nunca se habían visto antes pero las circunstancias habían logrado unirlos en la misma acera, de pronto uno de ellos rompe el silencio tortuoso que los separaba: "¿Qué haces por aquí? Este no es un buen lugar para un perro solitario" el otro le responde "No estoy solo, estoy contigo" Al oír estas palabras el primer perro no pudo evitar sonreír y preguntó "Entonces somo amigos" el otro le mira y dice "Y eso que importa, tu estas aquí, yo estoy aquí, todo lo demás no importa". Caminaron en silencio, sus patas chocaban contra el frío de la calle, caminaban lento en ocasiones y en otras tendían a trotar, ninguno se quedaba atrás. Al intentar cruzar una de las tantas intersecciones que los humanos dejan en el suelo para pasar con sus féretros con ruedas, uno de los perros es alcanzado por un auto, el conductor no se percata y si lo hizo no se detuvo, que importaba, era un perro más. El perro que alcanzó a cruzar la calle se acerco a su herido compañero, le miro a los ojos y pregunto "¿Ahora me abandonas? con las fuerzas que le quedan, desde el suelo, responde el otro "Nadie abandona a nadie, si quieres te acompañare por siempre" miraron el cielo de la noche por un momento, luego el perro sano tomo a su compañero por el cuello y le empujo hacia un extremo seguro de la calle, lo arrastró mientras los quejidos ensordecedores de su dolor penetraban en la oscuridad de la noche, "Amigo aquí estarás mejor" dijo llegado al lugar "Nunca te dije que éramos amigos" "Yo te quiero como amigo" respondió el otro "Amigo es un termino que usan los humanos para complicarse la vida, sólo importa quienes te acompañan, como tu" el otro quedó pensativo, se puso a pensar en dónde había escuchado esa palabra, el otro adivinó su pensamiento y le dijo en su agonía "La amistad es un castillo que fácilmente cae, tu me has acompañado, me has tratado bien, eso no puede tener nombre, somos compañeros de la vida, así yo nunca moriré" el otro no pudo evitar aullar, se sintió triste por quien había conocido hace pocos momentos, pero era uno más como él, no podía quedar indiferente frente a su dolor, antes de partir el perro malherido con todas sus fuerzas intentó enseñarle algo a quien le había visto sufriente por algunas horas "Todos te podrán decir que no fuimos nada, que fue tan corto que a nadie le interesara, es porque estamos pensando como humanos, nuestra vida es más corta, cada momento importa el doble que para ellos, prométeme que ahora recorrerás lo que queda de la vida pensando en que es último, porque te puedo decir que de nada sirve pensar en el futuro si no miras tú presente" el otro perro se conmovió por sus palabras y miró como poco a poco la luz de quien había conocido por un rato se apagaba, en su mente quedaron las palabras e hizo un esfuerzo por llevar y transmitir su mensaje, pero a nadie le importaba, si es sólo lo que un perro dice...
No hay comentarios:
Publicar un comentario